Partiendo de una pieza audiovisual existente, se eliminó la pista de audio original y se resonorizaron 10 minutos completos: actuar y grabar los sonidos que debería haber en la escena, mirando el video al mismo tiempo.
El Foley implica recrear manualmente sonidos cotidianos en un estudio en sincronía con la imagen, generando audios personalizados específicos para esa pieza.
Para llegar a resultados más interesantes, no se busca usar el mismo objeto que se ve en pantalla, sino que se desglosa el sonido objetivo y se construye en capas, con otros objetos o props.